Anteriormente hemos hablado de aspectos como la velocidad de impresión o el ciclo de trabajo de una impresora. En el post de hoy hablaremos de la resolución de una impresora, a qué nos referimos con este concepto y para qué nos sirve a la hora de elegir una impresora.
Si en alguna ocasión has visto que la calidad de un documento o de una imagen no es la que esperabas, esto puede ser en parte por la resolución de la impresora.
La resolución en impresión indica el número de puntos que puede imprimir por milímetro o pulgada. A mayor número de puntos, mayor calidad de impresión. Lo más normal en el sector es medirlo en puntos por pulgada “DPI” (Dots Per Inch), aunque en Europa sería más correcto decir puntos por milímetro “PPM” (puntos por milímetro).
La resolución de impresión suele expresarse con dos valores, como 1200x600ppp (puntos por pulgada). El primer valor (1200) indica el número de puntos en una línea por pulgada (horizontal). El segundo valor (600) indica el número de líneas por pulgada (vertical).
La resolución vertical también se denomina lpi (en inglés “lines per inch”, en español, “líneas por pulgada”), y expresa el número de caracteres que pueden imprimirse de forma vertical en una pulgada.
Hay que tener en cuenta que unos valores altos de ppp no garantizan un resultado de impresión nítido, ya que aunque haya muchos ppp, un número de lpi bajo podría afectar directamente a la calidad de la imagen, además de que también dependería de la técnica de impresión, la calidad del papel, de la tinta, etc.
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